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¿Vives de alquiler y quieres dejar la vivienda antes de que acabe el contrato? Puede que te surjan muchas dudas al respecto: ¿Puedo hacerlo?  ¿Cómo lo hago? ¿Me va a devolver la fianza el propietario/a de la vivienda?

A continuación, te aclaro todas estas dudas; te explico cuándo y cómo hacerlo y las consecuencias económicas que va a tener nuestra decisión según las cláusulas de nuestro contrato.

Pero antes, un poco de contexto legal:

La Ley que regula nuestros alquileres de vivienda es la Ley de Arrendamientos Urbanos. La actual es de 1994, pero desde entonces ha tenido bastantes modificaciones. Una de esas modificaciones, la que se llevó a cabo en junio de 2013, otorgó a los inquilinos la posibilidad de marchar de la vivienda sin cumplir la duración inicialmente pactada con el/la propietario/a

Técnicamente, el dejar la vivienda alquilada antes de que se termine el contrato, se llama desistimiento unilateral del contrato.

Lo podrás hacer siempre que tengas un contrato posterior al 6 de junio de 2013 y se cumplan una serie de requisitos formales que nos marca el propio artículo 11 de Ley de Arrendamientos Urbanos.

¿Cuáles son esos requisitos?

Para poder desistir del contrato y marcharte de la vivienda alquilada, hay que cumplir dos requisitos:

1.- Que hayan pasado al menos seis meses desde la firma del contrato.
2.- Que los inquilinos comuniquen al propietario la voluntad de desistir del arrendamiento al menos con treinta días de antelación.

Será conveniente que la comunicación de nuestra voluntad de marcharnos la hagamos por escrito con la fecha y con expresión del día en que desalojaremos la vivienda y entregaremos las llaves. Es muy importante hacer entrega de las llaves, ya que esta será la prueba más evidente de que dejamos la vivienda. Deberemos firmar un documento con el propietario que fije el día de entrega de llaves y en el que este se comprometa a devolvernos la fianza.

¿Qué consecuencias tiene que dejar de la vivienda antes de acabar el contrato?

El desistimiento del contrato de arrendamiento puede conllevar la obligación del pago de una indemnización a la persona propietaria.

La ley de Arrendamientos Urbanos posibilita al arrendador para que penalice esta decisión de marcharnos antes de la vivienda con el pago de una  indemnización que equivaldrá a un mes de renta por cada año que quede para cumplir

Esta indemnización se tendrá que pagar al propietario siempre que la misma esté incluida en el contrato. Por esta razón, antes de firmar el contrato, es conveniente revisarlo bien y comprobar si tenemos o no esta penalización impuesta. Si no la tenemos fijada en el contrato, podremos marcharnos de la vivienda sin coste alguno.

Puede suceder que cuando queramos marchar de la vivienda, mires el contrato y te des cuenta de que el propietario ha fijado la indemnización de manera diferente a lo que marca la Ley. Si es así, la cláusula, al ser contraria a la Ley es nula, y tal y como te expliqué en el post dedicado a las cláusulas nulas, se tendrá por no puesta y podrás marchar si pagar indemnización alguna.

Es importante revisar el contrato de arrendamiento y en especial la cláusula del desistimiento y ponerla en relación con la duración del contrato.  Si el propietario del piso de alquiler nos impone una penalización por marcharnos antes de lo pactado, debemos saber que, a mayor duración pactada del contrato, el coste de marchar antes de la vivienda será mayor.

Si no vemos claro que viviremos un tiempo en la vivienda, pactemos duraciones cortas y vayamos prorrogando de año en año. Esto es mejor que pactar duraciones largas de contrato que nos supondrá pagar más si queremos dejar la vivienda antes.

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